El carácter humano está bajo una deformación cataclísmica en el mundo entero. Este proceso disruptivo se está acelerando exponencialmente. Los factores involucrados se saben bien. Incluyen alienación, cinismo, y psicosis paranoico colectivo, ejemplificado por el miedo social al terrorismo irracional sobrevalorado. Factores más profundos incluyen la pérdida de valores y modelos a seguir de nobleza sublime y generosidad del espíritu. También hemos sufrido la pérdida de la comunicación verdadera con la inundación de sistemas de datos y aparatos tecnológicos que interrumpen, en vez de sumar, líneas de pensamiento que llevan a la sabiduría y relaciones genuinas.
Ha habido una pérdida colectiva del alma en la especia humana. Esto puede ser considerado como el significado de lo postmoderno. La pérdida del espíritu sigue otra pérdida de espíritu que trajo la modernización en primera instancia. La pérdida de estas dos dimensiones de la realidad humana remane inapercibido por el discurso colectivo. Ese discurso se ha reducido hasta un punto en donde las personas no pueden conceptualizar y ni siquiera nos da para sufrir tales pérdidas.
La continua deformación del carácter humano sobrepasa la capacidad del campo de la psicología para describir su dinámica. Manuales diagnósticos se hacen obsoletos antes de que se puedan publicar. El único campo que trata de alcanzar la arena psíquica cambiante es el psicoanálisis. Pero ese campo se enredó en sus propias batallas con los establecimientos por la validez, resultando en compromisos con la preferencia psiquiatra de explicaciones neurológicas y las preferencias de las compañías farmacéuticas por las pastillas, en vez de ofrecer perspicacias y entendimiento, y mucho menos transformación.
Además, el psicoanálisis, como el modelo de conducta de Freud, Moisés, para antes de la tierra prometida de presencia superconsciente, y así nunca puede llevar a los pacientes más allá del umbral de la neurosis hacia la verdadera paz interior que sobrepasa el entendimiento.
La consecuencia de la deformación del carácter humano son las corrientes devastantes de la energía llamada ansiedad, y el hueco negro de la depresión. De hecho, uno puede ser la defensa de la otra. Pero se entrelazan como culebras, un complejo negativo de Kundalini que Lacan llamó el impulso de muerte. Estas culebras son extremadamente inteligentes, más aún que la mente consciente del ego humano. Por eso, pocos guerreros espirituales vencen en matar sus demonios interiores. Normalmente los demonios son los vencedores. Esto es porque el arma principal para derrotar estos demonios han sido forjados hace miles de años por figuras heroicas como Buda, Mahavira, Shankara, Sócrates y San Paulo. Pero esas armas están fuera de serie. Los demonios son mucho más poderosos de lo que eran en esa época. Y las armas modernas del psicoanálisis, terapia Gestalt, terapia de sistemas familiares, las terapias de sentimientos new-age, y todas las otras que se ofrecen están indefensas contra los demonios monstruosos. Las serpientes de la psicopatología ya no pueden ser derrotadas por tales medios.
También se debe tener en mente que hay una competencia entre los demonios y las profesiones ayudantes. Igual que las bacterias gradualmente ganan inmunidad a los efectos letales de las nuevas clases de drogas y sobrepasan todos los desarrollos de la ciencia, de la misma manera, un complejo negativo de Kundalini aprende a superar el poder del Prozac y Paxil, y obliga cada vez mayores dosis de químicos peligrosos, lo cual produce efectos secundarios peores que los síntomas que fueron diagnosticados para el tratamiento. El complejo negativo también aprende la base conceptual de tratamiento psicoanalítico, al igual que otras terapias, y pronto pueden burlarse hasta las terapias más autoritarias.
El Nagas de negatividad puede confundir el esfuerzo de entenderlo. No están limitadas a ningún sentido lógico, porque están reaccionando contra, y alimentándose de, la propia estructura de la racionalidad. Se pasean en las frustraciones de sus rescatadores y conquistadores. Aquí descansa el arquetipo de terrorismo, en el hueco negro del alma, donde no le llega la luz. Y pelear con la mente en las trechas de la dualidad no puede vencer un ataque a los bastiones de los demonios psicopáticos, si solo porque los horribles necrófagos son fantasmas. Son fenómenos no fenomenales. Cambian de forma, porque no tienen esencia. Son formas sin sustancia, significadores sin significado. Son campos de pesadillas flotantes, tremores de memoria encendidos por miedo fantásmico. Son traumas que nunca se han vivido, excepto en estados de bardo. No se pueden sanar por ningún reacontencimiento histórico, ni por una revaloración de valores. La realidad en sí está siendo disputada.
Ya no puede haber una relación simbólica entre individuos, ahora que lo imaginario social se ha roto tan profundamente. La pérdida de la coherencia social y conexión vertical entre el Ser y el ego ha producido un fallo sistemático de la capacidad de discurso para trasmitir prana entre almas. En amor no tiene canal por donde fluir hacia el plano fenomenal. El acceso a la Fuente se ha cortado. Lo Verdadero ya no alimenta el plano simbólico, entonces lo simbólico no tiene poder para prevenir la distorsión de lo imaginario. Por ende, no hay una fuerza contraria de vida y creatividad operando contra las fuerzas siniestras de la perversión y muerte.
La única posibilidad que queda para sostener la vida es la creación de un superorganismo actuando como el instrumento del amor divino y sabiduría. Esto debe darse como una comunidad espiritual en donde todos los miembros deben entregar sus egos separados al fuego de sacrificio de la unidad. Tal logro puede reunir el poder necesario para disolver el negativismo en el mundo. Un campo de energía supramental extraño, uno que no se puede identificar con un ser en particular, uno que está presente en la eternidad del Absoluto, puede tener la fuerza para tragar un hueco negro y sobrevivir.
Tal fuerza de Bondad, transmitiendo el poder de inteligencia divina, puede abrir los portales del súper-potencial en la mente humana que están en contacto y rendidos al poder de esa Presencia. Sólo esto puede funcionar como el camino a la supervivencia humana. Pero es una supervivencia que requiere la muerte del ego humano en su estado actual, un renacimiento evolución radical como la Vida en sí. Debemos sacrificar la vida privada del ego que nos está depravado de la vida como creaturas de la Naturaleza, para recuperar el poder del Vida como la Fuente Creativa de donde la Naturaleza puede renacer como la imagen del Uno.
La meta está clara: un renacimiento de la comunidad humana, y a través de la mirada del Otro Divino, la incubación del Ser Verdadero en cada miembro de una comunidad transformacional. La dificultad está en visualizar como tal comunidad se puede cristalizar en existir. Como una cultura bacterial, por lo menos un alma purificada se requiere para radiar la esencia de la presencia en una trasmisión silenciosa para despertar a todos los que quieran cambiar hacia una realidad superior.
La sabiduría se debe integrar perfectamente con el poder del amor para poder darle vida al proceso de la metabolización a las energías psíquicas latentes del Atman en la concretización de la consciencia del ego, así garantizando el poder de digerir y asimilar los traumas reprimidos estofados en el inconsciente. El crecimiento de la consciencia egóica se ha mantenido por el miedo primordial del vacío. Ha preferido crear y mantener las fantasías traumáticas para estructurar su espacio psíquico, en vez de lidiar con el hecho del Nada. Las culebras psíquicas de la negatividad le han dado vida al miedo. La mente egóica siente que la ansiedad y la depresión es preferible al vacío.
Llegando a enfrentarse con la Verdad del Nada Absoluto es el paso esencial para la Auto Liberación. Con este reconocimiento, el ego, que no es nada más que una fantasía, se disuelve. Lo que viene después para impregnar la conciencia es la Presencia Suprema del Vacío Puro. Y todas las dualidades del vacío y forma también se disuelven en la plenitud del Uno que es Cero. Esta realización constituye el Despertamiento, lo cual es psicológicamente contagioso. Un proceso de fermentación espiritual pronto estará en movimiento en un grupo en donde dos o más han auténticamente realizado el Absoluto.
Una vez que la cultura se empiece a fomentar, el proceso se acelera velozmente. Potenciales impredecibles emergen espontáneamente, llevando a nuevas formas Interser cristalino que nunca se ha experimentado. Muchos tipos de comunidades sin precedentes se están formado en el mundo. Algunas fracasarán mientras otras seguirán creciendo y evolucionando. Estamos en el medio de un proceso planetario evolucionario que ningún individuo puede controlar o comprender.
Solo rendirse completamente al “ser que todo lo sabe” supremo, que resulta en una intuición directa que transciende la conceptualización, podrá crear el vínculo con la Mente Cósmica que constituye el significado del Avatar. Y solo reuniendo los Avatares en todo el mundo en un superorganismo active-un tipo de globalización espiritual que será lo inverso de la presente globalización de estructuras empresariales-se podrá sobrepasar la actual fuerza de negatividad impulsando eventos contemplativos a su climática perdición.
El renacimiento de consciencia divina ya está en el proceso. Ningún poder sobre la Tierra lo podrá resistir. El tiempo para entregarse es ahora.
Namaste,
Shunyamurti