Todos los seres humanos alaban el poder. Donde se diferencian son en sus concepciones del poder. Hay muchas maneras de entender la naturaleza del poder y la fuente del poder—y más importante, cómo llegar a la meta de poseer el poder verdadero.

Muchas formas de poder son ilusorias. En el mundo hoy en día, estamos presenciando una gran devolución de poder. Las maneras viejas del poder se están disolviendo, muchos poderes aparentes de poder están siendo desmascarados como frentes falsos, o dividiéndose entre ellos mismos y por ende resultan impotentes, y en general, las personas están descubriendo que cuando obtienen lo que pensaban que era un sentido de poder resulta ser una ilusión.

Necesitamos desarrollar una teoría unificada de poder. Hoy, por causa de la fragmentación de las disciplinas del conocimiento científico, hay muchas teorías del poder que no han sido integradas. La falta de coherencia con respecto al entendimiento del poder ha sido un gran bloqueo en el conseguimiento del poder. Para un físico el poder significa algo muy específico. Para un político, el poder significa otra cosa; mientras para un sociólogo o teorista cultural, es aún algo diferente, para un director de una compañía es aún algo más. Para un general militar, tiene otro significado; para un historiador aún otro. Y para un psicólogo, el poder es entendido en aún otros términos.

Para un Sat Yoga, un científico de la realidad última, todos los acercamientos mencionados para un concepto adecuado son limitados. Deben ser integrados, sintetizados, y trascendidos por un entendimiento mucho más inclusivo que toma en cuenta las concepciones más amplias de la naturaleza de la realidad. Si no factorizamos en nuestra búsqueda del poder un entendimiento profundo sobre la naturaleza y potenciales de la consciencia, la relación de la energía psíquica y energía física, el ser de inteligencia que opera las fuerzas de la Naturaleza física, y que  mantiene el matriz del espacio y tiempo, entonces nuestro concepto de poder solo puede ser un mal chiste, una tonta delusión psicótica. Desafortunadamente esta es la situación en la que muchos de los que parecen ser individuos e instituciones poderosas y locos por el poder se encuentran hoy en día. Resulta en la representación de la ley kármica: entre más poder ilusorio que uno tenga, más poder verdadero le falta.

Empecemos por nuestro entendimiento del proceso de adquirir poder verdadero con la siguiente hipótesis: el poder verdadero es bueno. Entre más poder verdadero tengamos, mejor estamos. En las sociedades clásicas que precedían la nuestra, esto era abiertamente aceptado. El Ser Supremo era reconocido como Todo Poderoso y el Bien Mayor. Pero una ruptura ocurrió con el nacimiento del Cristianismo. Al contrario del Dios del Viejo Testamento, quien ganó victoria para Moisés y los Israelitas, facilitando si liberación de Egipto y la conquista de la Tierra Prometida, el Dios de Cristo no salvó su Hijo de la muerte en la cruz. Dios ya no era visto con tener ese poder. 

Los historiadores de la Iglesia dirían, por supuesto, que debemos verlo de esta manera: aunque los romanos mataron el cuerpo personal de Cristo, en la próxima vuelta fue el Cristianismo que tomó el Imperio Romano. Y si el verdadero campo de batalla del poder es el campo colectivo de consciencia humana, entonces lo que cambió en la victoria del Cristianismo era un reconocimiento formal que el poder del amor al fin y al cabo, es mayor que el poder de la fuerza bruta.

Pero el partido todavía no se había acabado. El poder de la fuerza bruta hizo una revancha increíble. El reconocimiento del poder del amor una vez más fue escondido, tal vez aún más que en el tiempo de Jesús. Cuando los monjes no violentos budistas hicieron una petición para la justicia económica y poder político fueron masacrados por el régimen militar en Myanmar, esto fue otra enseñanza sobre la naturaleza del poder.

¿Han sido las enseñanzas de las religiones del mundo en vano? ¿Son una delusión de deseo? ¿Tenía razón Mao cuando dijo que el poder venía de una pistola? Si esto es cierto, la civilización está condenada. Nos destruiremos como especie y nadie más tendrá el poder. Esta lógica de suicidio de fuerza bruta ha sido revelada concretamente en el momento histórico cuando los grandes establecimiento militares tienen sus armas nucleares listas para el Armagedón que eliminará de la faz de la Tierra todos los concursantes para el poder. Pero las implicaciones de este hecho todavía no han sido reconocidas por la consciencia humana.

Volvamos al nivel individual del análisis. Padres que tienen la responsabilidad de crear a sus hijos normalmente entienden que su trabajo es alentar el desarrollo de poder verdadero en el niño. Este es el propósito de la educación en general. Al nivel psicológico, sabemos que el poder verdadero es una función de auto control. Empezando con la conquista del control sobre las funciones excretorias y capacidades motoras del cuerpo, el niño en crecimiento gradualmente desarrolla más y más control sobre los impulsos mentales y emocionales. La habilidad para posponer la gratificación, para concentrar la mente, para pensar abstractamente, para visualizar metas futuras, para formar estratégicas, para refinar los conceptos, para entender otras personas, para participar en relaciones mutuamente beneficiosas, todas estas habilidades aumentan el poder verdadero del individuo. En algún momento, el niño reconoce que tiene dos opciones.  El niño puede consumirse con fantasías de poder o en conseguir el poder verdadero, en cuyo caso sus fantasías se usan de una modalidad sublimada, y sus deseos son conseguidos a un nivel más maduro y realista. El sacrificio de la omnipotencia ilusoria del ego infantil resulta en una ganancia al nivel de poder verdadero.

Sin embargo, si el entendimiento del poder permanece en el nivel de deseo para la dominación (normalmente por miedo de ser dominado por otros), entonces el crecimiento del poder verdadero permanece detenido. Al igual que algunas personas nunca superan la ilusión que el poder es una función de la debilidad, y por ende buscan dominar a otros a través de la impotencia y/o sentirse victimizados y hacer sentir culpables las otras personas que están psicológicamente atados a ellos; y otros nunca superan el deseo de ser el objeto de deseo para aquellos que consideran que tienen poder, para poder seducir ese poder y quitárselo; de la misma manera, la mayoría se atrapan en la ilusión que por subir en la jerarquía social (que puede ir desde un sistema familiar o de pareja a un grupo de barrio a un equipo deportivo a una corporación o gobierno), podrán alcanzar el santo grial de poder último. La concepción inmadura de la naturaleza del poder—y de la realidad---resulta en una cultura inmadura que promueve la misma lógica suicida que ahora está subvertida el potencial de nuestra especie para sobrevivir.

El argumento de un Sat Yogi es que es posible obtener otro tipo de poder, por la experimentación disciplinada y la transformación interior, uno tiene esa capacidad de cambiar el destino de nuestro planeta y facilitar la restauración de nuestro medio ambiente devastado. Este es el tipo poder al cual tanto Buda como Cristo se referían en sus enseñanzas, pero que se puede describir más científicamente hoy en día, gracias a los avances en muchos campos contemporáneos de conocimiento. De hecho es el poder eterno de amor, pero también incluye mucho más que eso: el poder de la sabiduría que puede utilizar las fuerzas de la Naturaleza, y del mismo matriz del espacio y tiempo, de hecho, el poder para bajar y confluir con la inteligencia que es el creador de todo nuestro universo. Este es el poder verdadero. Es más allá del ámbito de este ensayo explicar el protocolo experimental completo del paradigma de Sat Yoga. Basta decir que el poder buscado por un sat yogi es una continuación de la búsqueda de poder con el que empieza el ego al principio con su dominación de significado cultural, a través de una gran diversidad de lectura, las disciplinas de cada campo de investigación, encuentros con intelectuales y maestros de la literatura, música, filosofía, y desarrollo, interior.

Conforme crece el poder verdadero del individuo, el ego se vuelve más humilde—una realización de qué tan poco uno sabe y puede lograr como individuo, y qué vasto es el universo, tanto en lo físico y lo simbólico. Mientras el poder verdadero y la seguridad psicológica y auto estima se desarrollan al máximo, hay un incremento en la consciencia de un universo aún mayor, más allá del entendimiento de la inteligencia simbólica y de la mente del ego. Uno se da cuenta que cada etapa nueva del crecimiento requiere un sacrificio del poder obtenido en las etapas inferiores. A un punto, el individuo reconoce la necesitad de deshacerse del ego como principio organizador, para poder subir a niveles más altos.

Uno también veo claramente aquellos que se han quedado atorados en los entendimientos inferiores sobre el poder como la dominación, prestigio egóico, una abundancia de conquistas sexuales y posesiones materiales, pueden alcanzar sus metas de grandeza, pero aún así son miserables. Para el ego, ninguna cantidad de dinero es suficiente. Ninguna cantidad de fama o estatus es suficiente. Y entre más alto uno sube la cumbre, más enemigos hace, y lo más duro se hace el corazón,  lo menos gratificante se vuelven los premios. El éxito material se vuelve inútil y en última instancia sin sentido. Uno finalmente reconoce que uno solo ha estado corriendo de sí mismo, viviendo en un mundo de fantasía para evadir la consciencia del envejecimiento y mortalidad, la impotencia del ego y el sentido de faltas en otras palabras, viviendo una existencia inauténtica. Y  en la ilusión de obtener la ilusión de poder uno ha perdido la única cosa importante en la vida: amor verdadero, amistad, sabiduría, y la experiencia de las dimensiones sagradas de la vida, la presencia de Dios dentro de sí.

Siembre hay una consecuencia por los esfuerzos de conseguir poder egóico. Esa es la ley del karma. Porque el ego solo es una realidad parcial, y su poder siempre es a costo de los demás. Por ende los demás nunca van a permitir el poder egóico expandir más allá del límite aceptado. El poder incontrolado del ego es equivalente a un cáncer en el cuerpo de la consciencia planetaria. El cáncer debe ser quitado. La consciencia colectiva tiene anticuerpos para liberarse de las células cancerígenas, pero si el cáncer se escapa de la detección por demasiado tiempo y crece más allá del poder de los anticuerpos para removerlo, entonces el cáncer se expande hasta destruir todo el cuerpo. Esto está ocurriendo ahora en el cuerpo colectivo del cuerpo de la especie humana. El problema no se puede resolver a un nivel político. Debemos conseguir un nuevo tipo de poder.

Se está volviendo más aparente que nuestro sistema entero de relaciones de poder en todos los niveles se están desintegrando. Uno de las consecuencias de este caos es la descomposición del orden en la Naturaleza también. El calentamiento global está causando un incremento en los niveles de la marea que destruirá muchas de las ciudades grandes del mundo, como ya ha pasado en New Orleans. Este crecimiento masivo en el tamaño y frecuencia de los fenómenos geofísicos incluyendo terremotos,  huracanes, tsunamis, incendios, sequías, y enfermedades infectuosas no son ninguna coincidencia, pero un mensaje que viene de la Naturaleza de las consecuencias del karma que solo están empezando. 

Aquellos que han despertado a esta situación buscarán una salida, pero todas las salidas están bloqueadas excepto una. La única salida es hacia adentro y hacia arriba. Debemos empezar a alabar el verdadero poder: el poder del Absoluto. Al menos de que sacrifiquemos todas las formas inferiores de poder al poder verdadero, nuestro planeta está condenado. Y ya que cuidar de nuestro planeta fue y sigue siendo nuestra responsabilidad kármica, no nos podemos absolver en el esfuerzo de salvarla de nuestra destrucción, para salvar la gran belleza de nuestro mundo natural que nos fue dado como un regalo y que hemos arruinado con nuestra codicia y arrogancia. Solo por el rendimiento incondicional de el verdadero poder, hasta el punto de estar dispuestos a ser instrumentos de ese poder, sirvientes sin ego del verdadero Dios, se puede cumplir nuestro destino.

Debemos aprender una vez más a alabar el Poder. Debemos alabar el verdadero Poder, no los poderes falsos, y debemos alabar al Poder dentro de nuestro corazón, mente y voluntad. La sombra final entre el poder verdadero y los poderes falsos está a punto de empezar. Cada uno de nosotros debe escoger de qué lado estamos. Y las bendiciones de las cuales se habla constantemente por los Jedis en la serie de películas Star Wars lo tiene al revés. No debemos rezar “que la Fuerza esté con usted,” pero en vez, “Que usted esté con la Fuerza.” La Fuerza de hecho está dentro de cada uno de nosotros. Pero debemos escoger ser fieles al Poder de Dios, en vez de las seducciones del ego.


Namaste,
Shunyamurti

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