Un par de estudiantes me han preguntado recientemente sobre mi respuesta a una película new-age popular llamado “El secreto”. No la he visto, ni lo planeo hacer. Pero por el nivel de interés—y controversia—sobre su contenido, y la importancia de entenderlo correctamente, tomaré el riesgo de comentar en lo que yo tomo como su mensaje con base en lo que he oído.
“El secreto”, como indica el título, propone que la vida puede ser navegada exitosamente sabiendo y aplicando un solo principio secreto. Hubiera enseñado más humildad, al igual que sabiduría, si la película por lo menos se hubiera llamado “Un secreto”. Pero para proclamar que hay solo un secreto, y que podemos saber cómo vivir enfocándonos en un solo principio que llaman la “ley de la atracción” es un poco arrogante, seduciendo a los creyentes a reprimir el conocimiento de otros secretos que son de igual o mayor significado. Es parte de un proceso general de quitarle inteligencia que está disminuyendo nuestro poder colectivo para desenvolver nuestros potenciales espirituales. Y por supuesto, es un poco gracioso llamar este principio un secreto, ya que previamente ha sido el tema de miles de libros de auto ayuda, manifestándose bajo términos como “el poder del pensamiento positivo” y la manera de “pensar y ser rico”.
El problema no es que el principio esté incorrecto. De hecho, entendido correctamente, es bastante importante. Pero es mucho menos importante que un número de otros secretos, y si no es entendido en luz de los otros principios más altos, puede ser fácilmente usado incorrectamente. Entonces nuestra crítica tiene varias dimensiones. Uno es la importancia de no malentender la “ley de la atracción”, la segunda es la importancia de no mal usarla, y la tercera es la importancia de integrar este principio al ramo bouquet de secretos espirituales del cual es sólo una flor, en vez de pensar en él aislado de todos las otras leyes y aspectos fundamentales de la realidad que le dan su verdadero significado. Sin la perspectiva correcta, la ley de la atracción no es ni un principio de explicación adecuado ni una guía apropiada para la acción en el mundo. De hecho, cuando aplicado tontamente, fácilmente puede convertirse en la ley de atracción fatal.
Hay un cuarto posible ángulo de crítica también: Deberíamos poner la película y su amplia diseminación por los medios de comunicación en un contexto de un código social ideológico. Estamos constantemente bombardeados con mensajes que crean en la mente inconsciente un código colectivo de significadores pretendido como una indoctrinación social, una que le ofrece al público una ilusión de poder ilusorio mientras justifican la falta de poder verdadero (en la forma de derechos humanos, igualdad, asistencia médica, conservación de nuestro medio ambiente, democracia participatoria, y sobre todo, el derecho de vivir en un mundo de interconexión harmoniosa, sabia y amorosa, en vez de una de corrupción, marginalización y conflicto). Además debemos acordarnos de que hasta el sentimiento de ser un ser egóico separado individual es una construcción social, igual que los deseos de esa entidad ficcional.
El punto esencial del principio cuando aplicado como un instrumento, es que obtenga lo que se enfoque en su vida. Todas las cosas siendo iguales (lo cuales casi nunca lo son), obtiene las experiencias en las que consistentemente piensa, y que siente que probablemente obtendrá. En resumen, usted atrae lo que está emitiendo. Por ahora, parece que todo está bien. Pero siempre que tenga un inconsciente inprocesado, uno siempre está emitiendo señales conflictivas. El ego humano no es unitario, pero múltiple. Remordimiento inconsciente, por ejemplo, puede causarle una derrota cuando está a punto de alcanzar la victoria. Deseos reprimidos pueden sobrepoderar las intenciones conscientes. Y las proyecciones nos pueden engañar y llevar a pensar que hemos logrado lo que queremos, solo para descubrir que se ha convertido en una atracción letal. Mientras sigamos ignorantes de nuestro ser verdadero, probablemente caeremos en obsesiones irresistibles que, desgraciadamente, podemos alcanzar. Lo que la ley de la atracción no enfatiza es la letra pequeña, también conocido como el remordimiento del comprador. Este es otro secreto para tener en mente.
También debería estar claro que el éxito no es solo una cuestión de lo que usted piensa, pero que tan diestro fue para obtenerlo. Y como la mayoría de los logros requieren la cooperación de otras personas, necesitamos la habilidad de ganar alianzas, de comunicarnos claramente, además de la capacidad madura de retrasar la gratificación y la tolerancia de frustración, al igual que una capacidad de razonamiento desarrollada, paciencia, humildad, buen criterio, y otras virtudes que deben ser conscientemente refinadas. Es solo cuando estas virtudes se han alcanzado que los medios y los fines pueden confluir. Es cuando la conciencia llega a un estado de fluidez que la búsqueda llega al final y el verdadero encuentro empieza. Paradójicamente, es cuando la mente se ha disuelto en la presencia silenciosa, y uno no está pensando o deseando que todas las bendiciones empiezan a llegar. El deseo es un obstáculo para llegar a la meta. Por ende, normalmente es cuando uno no está atraído a nada que la atracción opera más poderosamente. Esto se resume en un viejo dicho espiritual, “Cuando usted persigue su sombra, nunca la puede alcanzar. Pero cuando se da la vuelta hacia el sol, su sombra lo seguirá donde vaya.”
Las atracciones a las que más se refieren en la película, por lo visto, y a las cuales debemos aplicar la ley secreta, son por la mayor parte en parte insignificantes, egoístas, y deseos artificiales, consistiendo en las ratificaciones de las demandas del consumidor—la atracción de una pareja sexual atractiva, buenas casas, buenos trabajos, números de lotería vencedores, y otras típicas gratificaciones egóicas. La más sublime ley espiritual, en otras palabras, es para perseguir metas profanas. Debajo de esto, está la noción de creer que el ego está operando en una condición de voluntad propia, cuando el ego deseoso es una ficha condicionada en un juego más grande.
Los deseos del ego que cree que ha ganado el juego en verdad están siendo manipulados por las estructuras corporativas que alimentan la voluntad de seguir el plan de juego de “El secreto.” Ese es el secreto más profundo. Por ende, no deberá de ser una sorpresas que los mismos presentadores de los programas de entrevistas que fomentan la creencia del poder omnipotente del pensamiento positivo también están convenciendo a las personas de su impotencia. Por ejemplo, la actual ideología con respecto al alcoholismo is que es una enfermedad que las personas no tienen control. Además, de lo que entiendo, no se sugiere en la película aplicar la poderosa “ley secreta” para cambiar el mundo para algo mejor, para sacar a las personas del sufrimiento, pero solo para vivir una mejor vida uno mismo. La combinación del sentido de poder y egoísmo, la falta de responsabilidad, o interés, en ayudar a otros, o en lidiar con los muchos asuntos cataclísmicos con los cuales nos estamos enfrentando que no solo determinarán su futura calidad de vida pero nuestra supervivencia física, sería fascinante para un observador antropológico.
El primer punto para acercarnos al entendimiento correcto de la ley de la atracción es no confundirlo con el pensamiento de anhelo, no hacerlo un sustituto para el trabajo dura. Si quiere ser abogado, no puede sentarse y sentir que es uno y decirle a las personas que es un abogado. Puede ser que atraiga clientes, pero puede tener grandes problemas legales como resultado. El acercamiento mejor es estudiar derecho y pasar el examen. No hay ninguna buena alternativa para la perseverancia y diligencia en la persecución de cualquier meta. Pero también sería buena idea preguntarse porqué quiere ser abogado, y no gastar un montón de años haciendo algo que no va a ayudar en el desarrollo de su ser espiritual. Por supuesto, ser un abogado puede ser un paso importante. Fue por Mahatma Gandhi, que creció de ser un abogado ordinario a un abogado para la liberación étnica y nacional, y después a un guía para la liberación espiritual universal. El camino es único para cada persona.
Para dar unos ejemplos sobre las cosas que esperan con el mal uso de “la ley de la atracción”, tengo varios clientes en mi practica terapéutica que son maestros de ella. Un hombre usa la ley para atraer a las mujeres. Exude tal confianza y certeza de que cada mujer en el mundo se quiere acostar con el que en verdad logra hacer que varias al día lo hagan. El problema no es que no sepa cómo usar la ley de la atracción, es que no puede parar de usarla. Está fuera de control. Está trabajando conmigo porque ahora se da cuenta que es un adicto al sexo, y su poder para atraer a lo que quiere lo ha hecho miserable. No puede mantener una relación verdadera con ninguna mujer, porque su apetito de poseer es insaciable. Su uso de la ley de la atracción aislado de otras leyes espirituales lo está destruyendo.
Tengo otros clientes que han usado la ley extremadamente bien para avanzar en el mundo. Han hecho grandes cantidades de dinero y han alcanzado posiciones de prestigio. Pero sus hijos han pagado un gran precio por ese éxito. Ellos también son casualidades del mal uso de la ley de la atracción. Uno de los nombres para el mal uso de este secreto es conocido como tener el tacto de Midas. Todo lo que el Rey Midas tocaba se convertía en oro—pero el oro está muerto. Cuando usamos nuestro poder espiritual para adquirir fortunas mundanas, estamos en peligro de perder nuestra alma, y llevar a otros con nosotros a esta perdición.
El campo energético que creamos, debe ser una expresión natural de nuestro ser auténtico, en vez de una aplicación instrumental de una técnica o una identificación con una figura de superego poderosa. O si no, puede operar con éxito como un motor de éxito en una dirección, pero como con todo motor, hay un tubo de escape, y probablemente aquellos más cercanos a nosotros inhalarán la mayoría del humo.
Antes de que empecemos a usar nuestro poder espiritual, deberíamos de acordarnos del dicho, cuidado con obtener lo que desea. Deberíamos de darnos cuenta primero de quiénes y qué somos, más allá de la ilusión del ego separado. O si no, si todavía estamos en Maya, actuaremos como el aprendiz del hechicero y crearemos gran confusión. Un poco de conocimiento es algo peligroso, por ejemplo, uno podría usar el poder para hacerse billonario. Pero cada billonario adicional en el mundo significa que millones más de personas están viviendo en pobreza, y más conflictos sociales explosivos que eventualmente estallarán contra los mismos billonarios. No nos olvidemos que somos parte de la tela de vida interconectada, y no vivamos para la parte pero para el todo. Jesús no usó sus poderes espirituales para amasar riquezas, ni para evitar la crucifijación. Buda, quien nació como príncipe y hubiera heredado un trono y una fortuna sin esfuerzo, en vez, renunció a todas gratificaciones egóicas para convertirse en un yogi mendigo. Estos son dos buenos modelos a seguir para cómo deberíamos usar nuestro poder espiritual. Al dar nuestro poder egóico, estos dos grandiosos seres desafiaron el sistema de valores del mundo por siempre, y nos enseñaron a todos el camino a la liberación.
La ley de la atracción no se debería de ser mal usada como un principio de explicación tampoco. Las tribus indígenas de Norte Américo no trajeron la invasión de colonizadores Europeos y el eventual genocidio y destrucción de su estilo de vida porque estaban emitiendo vibraciones negativas. Un santo Sufí en Iraq que fue matado por una bomba por fuerzas invasoras igualmente no atrajo este evento por su pensamiento negativo. Ni los negros africanos se volvieron esclavos exiliados para siempre en otro continente porque estaban sacando mala energía. Acordémonos que hay otras leyes adicionales a la ley de la atracción operando en este plano de Maya. O si no, terminamos echándole la culpa a las personas por su sufrimiento. El ego fácilmente puede usar una actitud juzgadora para justificar la opresión.
Debemos recoger un bouquet entero de secretos espirituales para poder llevar una vida llena. Esto incluye un entendimiento sobre la mente inconsciente. Que podemos estar atrayendo cosas con nuestra mente consciente puede ser sabotajeado por el trabajo de la sombra del inconsciente. Hasta que no hemos ganado la integración y transcendencia del ego, no podemos saber cuál es nuestro verdadero deseo. Y antes de eso, somos títeres de fuerzas que operan dentro de nosotros que nos pueden destruir sin que tengamos una idea que están ahí adentro. Como escribió el filósofo holandés Spinoza en 1676, “El hombre se decepciona si piensa que tienen voluntad propia, una opinión que cosiste solo en esto, que están conscientes de sus acciones e ignorantes de las causas que las determina.” Conozco demasiadas personas que obtuvieron todo lo que pensaban que querían—sólo para descubrir un vacío interior, terror, y tristeza que los llevaron a intentar el suicidio. Afortunadamente, he podido ayudar algunas de estas personas a volver de la orilla de la destrucción y obtener su desconocido pero más íntimo deseo: la salvación de su alma.
Debemos obtener tales otros secretos en el bouquet divino como el entendimiento sobre la ley del karma (individual y colectivo); sobre la naturaleza del tiempo, el proceso cíclico de la historia y adonde estamos en el proceso; cómo colectar el poder del impulso de muerte (cambiarlo de su enfoque egóico de la muerte del cuerpo a la muerte de la trascendencia del ego); saber cómo atravesar los 7 velos de Maya; entender la interacción dinámica de nuestros siete cuerpos (del físico al pránico y mentar, hasta el cuerpo universal); reconocer las funciones de los chakras y entender la manera de cambiar nuestro punto de ensamblaje; llegar a tener despasión (o lo que Buda llamó el lugar inmovible); y más que nada, la sabiduría de cómo resonar eternamente con nuestro extático Ser Supremo.
Muchos de nosotros todavía estamos funcionando en este mundo en lo que Herbert Marcuse llamó las personas uni-dimensionales. Mientras la ley de la atracción solo es vista en la dimensión de la realidad física, sólo puede crear más karma, en vez de llevar a la liberación. Solo cuando hemos llegado a darnos cuenta que todos somos manifestaciones de la Realidad Suprema, y nuestros corazones están abiertos y podamos vivir en amor y caridad con todos los seres atraemos felicidad genuina—felicidad que no depende de las circunstancias.
Una vez que hemos rendido todos nuestros deseos y miedos egóicos, una vez que nos hemos desidentificado de la Fuente Transfinita—ahí es cuando todas las bendiciones empiezan a fluir, gracias a la Ley de la atracción: el Dios inconcebible será revelado una vez más al mundo, todos obtendremos la resurrección del espíritu y el éxtasis último, y el mundo en sí será transformado en el Paraíso una vez más. Es una vieja historia, pero aún así se ha quedado el secreto de los secretos.
Namaste,
Shunyamurti