mahatma-lodge-retiros-transformacionalesParticipar en la creación de un ashram es la aventura máxima. Es el mayor honor y privilegio que un ser humano puede alcanzar puesto que un ashram es el arquetipo de comunidad más sagrado. Un ashram es la creación intencional de un espacio sagrado, donde se trasciende el ego. Los residentes del ashram se convierten en parteros del renacimiento espiritual de un número ilimitado de almas. Un ashram es una fábrica de avatares, un mariposario humano, un lugar para producir ángeles.

Tener la oportunidad de vivir en un ashram significa vivir constantemente en el campo energético más elevado posible de Presencia Divina, en la beatitud más pura del Amor Supremo. Vivir en un verdadero ashram – uno que está cumpliendo con su misión de multiplicar manifestaciones de consciencia cósmica liberada – es estar empoderado para alcanzar la mayor actualización del potencial infinito del Espíritu. Este tipo de oportunidad no se da una vez en la vida, sino una vez en cada ciclo entero de vidas. Representa el momento de graduación de la rueda del karma.

El arquetipo del ashram es transcultural y transtemporal. Ha sido la añoranza utópica de todos los pensadores más profundos y de cada sabio en todas las civilizaciones. Sin embargo el mundo tiene una relación ambivalente a la idea de un ashram. Esto es porque un ashram, siendo el instrumento de liberación humana, es percibido por el ego como el enemigo de su falso poder.

El némesis del fascismo no es el Marxismo, pero el monasticismo. El monasterio es también el enemigo del Estalinismo, de  la monarquía corrupta, y de la tiranía de todo tipo. Cristo y el Cristianismo antiguo eran comunistas divinos. Nadie tenía pertenencias, todo era para el pueblo. Todos servían a Dios y trabajaban para el bien común. Lo que ha mantenido a la Iglesia viva durante todos estos siglos no es la ostentación del Vaticano, la jerarquía de los cardinales, arzobispos, y el resto; el corazón de la Iglesia son los monasterios y los conventos. La simple vida monástica de vivir solo remane fiel a sus ideales y las enseñanzas de Cristo. El núcleo del amor Cristiano se expresa en su forma más pura por los grandes santos, que fueron los fundadores de otras órdenes monásticas, desde los originales padres y madres del desierto hasta Evagrius Ponticus, John Cassian, Benedicto de Nursia, Francis de Assisi, y otros que han, una y otra vez, sacado a la Iglesia de la corrupción a la que ha sido propensa, y la han sumergido una vez más en el corazón divino expresado en el mandato sagrado de la pobreza, castidad y humildad.

Esta misma enseñanza de simplicidad bendecida, para usar un término de Raimundo Panikkar, y la entrega total a Dios, ha motivado a yogis desde mucho antes de la llegada de Cristianismo. De hecho, el Cristianismo se puede considerar verdaderamente como la continuación de la tradición yogi. Antes del movimiento Cristiano existieron los Essenes. Y antes de eso, en el Este, estaban todas las diferentes formas del yoga – yoga Taoísta en la China, yoga Budista en India, Tíbet y el sudoeste de Asia  - y por supuesto el linaje yogi de Adi Sanatana Dharma, ahora conocida en su forma degradada como Hinduismo,  que se han mantenido intactos a través de la historia. Ahora todos los linajes y religiones están exhaustos, corruptos, y confundidos. El centro esotérico se ha muerto en cada uno. El Dharma se ha acabado. El espíritu humano ha cedido a la pornografía del poder, sexo, codicia, esclavitud de las multitudes, detenido por la opresión sádica, vigilancia de alta tecnología, y la actividad demoníaca de escuadras de muerte.  El sistema ahora está fracasando, llevando a sus directores a tomar medidas drásticas para mantener el control. Estamos acelerando hacia una profecía apocalíptica de la historia humana.

En este momento, la reaparición de un ashram humilde es el antídoto, el arca que puede aguantar la tempestad por venir, y el barco de hadas que nos puede llevar más allá a la costa de tanto la historia como la realidad. Un ashram nos puede transferir del fenomenal al neumenal, desde lo limitado hacia lo ilimitado. El ashram, con todas sus implicaciones para el transcender del ser falso, es nuestro pasaporte para llegar a ser verdaderos ciudadanos del cosmos. Es la puerta para una nueva y milagrosa tierra de ensueño.

Un ashram es un lugar para la práctica del yoga-unión con Dios. Es tanto una comunidad como un estilo de vida de libertad contemplativa. La vida en un ashram maximiza su oportunidad de llegar a Jivan Mukti, liberación mientras vivo. Liberación significa nuestra realización de que somos la Realidad Suprema, la consciencia cósmica en sí, no simplemente una manifestación de esa Inteligencia, pero el Ser Sin un Segundo. Esta realización última es el reconocimiento completo de nuestra unión con el Absoluto, como el Absoluto, y la plenitud de gracia, alegría, amor, sabiduría y poder que tal realización confiere. Si no completamos este trabajo aquí en el plano fenomenal, seguiremos atados a la rueda de renacimiento.

Aún más importante, la creación de un ashram no es el trabajo de seres humanos, pero el de Dios, directamente interviniendo en los asuntos del hombre. Lo que cada uno de nosotros puede hacer es unir las fuerzas individuales al trabajo del amor más alto, y seremos recompensados con la sinergia que supera el entendimiento. Ahora nos asombraremos como el Ser Cósmico reúne a todos aquellos necesarios para construir nuestro templo, para servir la agenda más sagrada de paz universal. 

Conforme Kali Yuga se desenvuelve en su horrible e ignorante fallecimiento, otros estilos de vida se están volviendo menos atractivos. La vida en la ciudades ahora es un infierno de contaminación, crimen, plagas, grandes multitudes, presas, bulla y problemas perpetuos. Vivir solo en el campo, o con su familia nuclear, poseen otros problemas para el mantenimiento de la vida a largo plazo. Solo una comunidad estable localizada en alrededoes naturales óptimos y organizada alrededor del Principio Supremo podrá vencer una vez que la civilización se haya derrumbado. Debemos construir tal comunidad de amor, confianza y fe ahora. No hay tiempo para perder. 

Un ashram verdadero no sirve ninguna religión en particular, grupo étnico o racial, edad, género u otro límite de identidad.  Debe ser abierto a todos. Reconoce la validez de todos los caminos, todos los nombres de Dios, a todos los acercamientos al Ser que está más allá de los nombres y formas. Un ashram no apoya el ritual vacío, pero más bien apoya enfrentarse con la verdad de nuestro Ser más interno, para usar el término de Thich Nhat Hanh, nuestro Interser. Debemos crear y refinar nuestra capacidad para Interser, para la intersubjetividad, para la empatía, en otras palabras, para la comunión pura. Sólo en un verdadero ambiente de ashram podemos crecer hasta ser dioses, nuestro destino que se ha predicho y que ahora debemos vivir.

Un ashram debe ser localizado en un ambiente puro, donde sus residentes puedan sentir la unión con toda la Naturaleza como una expresión cósmica de la Inteligencia Suprema. Un ashram nos da la oportunidad de vivir en armonía con la Naturaleza, para estar en comunión con plantas nutritivas y sanadoras, con animales, con el Sol y la Luna, las estrellas y los elementos. Es un lugar sagrado en donde se puede escuchar el agua de arroyo fluir, ver las nubes moverse a través del horizonte, donde se siente la brisa en la cara, donde nos podemos ensuciar las manos en el jardín y bañarnos en el río. Es un lugar de solitud y meditación profunda. Y es un lugar de unidad, de melodía, de partir el pan juntos como una familia unida y gozar de la gloria de nuestra existencia totalmente consciente.

La vida en el ashram, con el constante fluir de horas regulares para la meditación, para el estudio, para caminatas solitarias en la Naturaleza, para la práctica de las artes, para la jardinería y mantenimiento del ashram, para discusiones de asuntos del ashram entre los miembros del sangha, y para clases y seminarios y sesiones de consejo para acelerar el crecimiento espiritual. El horario del ashram le da a sus residentes una sana estructura en donde construir sus vidas. Nos ofrece una distancia óptima entre los miembros que protege la solitud pero al mismo tiempo eleva el nivel de intimidad espiritual. La vida se enriquece al máximo.

La oportunidad para construir un ashram es una tarea única y sagrada, ofrecida a aquellos que están listos para trascender las ilusiones del ego y vivir en la verdad de la unidad. Todos son llamados, pero pocos escogen responder. Aunque está en el deseo más profundo de cada corazón, pocos tienen la fuerza para decir No a las seducciones del ego y Si a la puridad del Espíritu. Aquellos pocos son los seres más afortunados. Han escogido graduarse de la escuela del sufimiento y entrar en la escuela del éxtasis de la felicidad. Han escogido ser los fundadores de una nueva era, un nuevo mundo, para llegar a la cumbre del logro humano. Sea bendecido con el coraje para seguir el verdadero deseo de su corazón y llegar al Único Ser. Que el camino del Sat Yoga Ashram en Costa Rica llegue a ser el templo en donde su iluminación jubilosa sea concretizada eternamente.

Namaste,
Shunyamurti.

Restore Default Settings