
El Sat Yoga es una serie de tecnologías biopsicoespirituales para la transformación de la consciencia humana. La ciencia transformacional del Sat Yoga fue originalmente desarrollada hace aproximadamente 5,000 años en lo que es ahora India. El conocimiento se esparció hacia el este (como la alquimia Taoísta, el tai chi y el chi kung, el Budismo Ch’an, y el Zen) y al oeste (como la fuente de los linajes filosóficos Griegos y post-Occidentales y las tradiciones religiosas del Medio Oriente), y esta tecnología se convirtió en la base de lo que ahora son las religiones del mundo y las tradiciones filosóficas y espirituales.
La tradición Yóguica ha continuado firmemente en la India, pero se ha bifurcado en muchas formas especializadas, que en su mayor parte han perdido el significado de la totalidad original del Sat Yoga. Estamos ahora re-integrando el conocimiento que ha sido seleccionado de las diversas ramas de la ciencia Yóguica en un singular y exhaustivo paradigma. Los Yogas que hemos sintetizado incluyen el Gyana Yoga (el conocimiento del Ser Superior), Raja Yoga (la ciencia de la meditación), Kundalini Yoga (la ciencia de transformar las energías psíquicas), Karma Yoga (la teoría y práctica de la acción sin ego), Swapna Yoga (la ciencia de la consciencia de los sueños), Ashtanga Yoga (el camino de ocho pasos que incluye principios éticos, asanas físicos, y técnicas pránicas de respiración), Mahavakya Yoga (el arte de despertar a otros por medio del discurso), y Nisarga Yoga (alcanzar el estado natural de la consciencia transfinita).
Aspectos de la filosofía del Sat Yoga pueden ser claramente encontrados en Plotinus y los filósofos neo-Platónicos, las enseñazas Católicas de Meister Eckhart, Santo Tomás de Aquino (y su exponente moderno Jacques Maritain), los textos esotéricos de los Cabalistas y alquimistas Europeos, y en los trabajos de tales filósofos como Hume, Espinoza, Kant, y Hegel. El concepto Yóguico del prana (conocido en China como chi) fue redescubierto en el Oeste por Antón Mesmer y llamado magnetismo animal. Pero su trabajo fue prohibido y nunca se desarrollo en una ciencia verdadera. (Más de un siglo después, Wilhelm Reich, trabajando desde un paradigma psicoanalítico, re-descubriría la misma fuerza, nombrándola energía orgónica, pero la historia se repetiría, y también se encontró perseguido y encarcelado por su trabajo, que era demasiado avanzado para su tiempo.) Una gran cantidad de fermento intelectual estaba ocurriendo al mismo tiempo en otras fronteras que traería algunos de los conocimientos centrales del Sat Yoga de vuelta a la consciencia humana. Nietzche, a pesar de los muchos aspectos fallidos de su conocimiento, estaba audazmente re-abriendo las largamente-omitidas preguntas de la causalidad, de la nada, y de la recurrencia cíclica. El filósofo Francés Henri Bergson también ahondó en aguas Yóguicas al principio del siglo veinte, desarrollando un profundo entendimiento del élan vital (prana), el tiempo, la consciencia, la materia, y la evolución. El filósofo y matemático Alfred North Whitehead al mismo tiempo contribuyó con un entendimiento más profundo del proceso, un concepto central en el Sat Yoga.
Al mismo momento histórico, elementos de esta muy antigua ciencia del Ser (conocido en Sánscrito como el Atman) fueron parcialmente revividos como una modalidad curativa—por lo menos en términos de re-descubrir la capa inferior mental y sus vasanas y sanskaras (re-nombradas el inconsciente), los chakras inferiores (concebidos como impulsos), kundalini (malentendido como el libido), y la importancia, sino la verdadera significancia, de los sueños—por Sigmund Freud (quien fue influenciado por el filosofo Shopenhauer, quien a cambio fue inspirado por la primera traducción Occidental del los antiguos textos de la India llamados Upanishads. El campo del psicoanálisis por muchas razones permaneció atascado en los niveles inferiores de la psique. Pero otros investigadores, tal como Carl Jung, Rene Guenon, John Levy, Wei Wu Wei, Mircea Eliade, Henry Corbin, Joseph Campbell, Sri Aurobindo, Fritjof Schuon, y más recientes teoristas en el campo de la psicología transpersonal, como Ken Wilber y A.H. Almaas, han, a pesar de las limitaciones de sus perspectivas, revitalizado el esfuerzo por entender los niveles superiores del proceso transformacional.
Más piezas del rompecabezas han calzado en su lugar gracias a los esfuerzos de pensadores que han solucionado los enigmas del pensamiento conceptual en relación a la realidad humana, tal como Ludwig Wittgenstein, Jacques Derrida y Mark Taylor; matemáticos como Gottlob Frege y Georg Cantor, el último habiendo desarrollado el indispensable concepto de los números transfinitos; fenomenólogos incluyendo Husserl, Heidegger, y Merleau-Ponty, quien abrió nuevos caminos intelectuales hacia el antiguo conocimiento meditativo del espectro de la consciencia; y aquellos que han explorado la relación entre el lenguaje y la energía psíquica, en particular, el psicoanalista Jacques Lacan, Heinz Kohut, y Wilfred Bion, y el filósofo postestructuralista Gilles Deleuze. El teorizador del apego John Bowlby y analistas de niños como Melanie Klein, Franciose Dolto, y Margaret Mahler nos han enseñado bastante sobre el desarrollo de la psique infantil. También le debemos mucho a los esfuerzos sintetizadores de los filósofos contemporáneos Budistas como Kitaro Nishida, Keiji Nishitani, D.T. Suzuki, David Loy, y Masao Abe. La revivida ciencia antigua del Ayurveda ha sido útilmente expuesta en un marco Occidentalizado por tales practicantes como Vasant Lad, Robert Svoboda, y David Frawley. Y porsupuesto los hallazgos en el campo de la física moderna, ambas la relatividad y la mecánica cuántica, han llegado lejos para demostrar el conocimiento del Sat Yoga en lo real del elemental ser material. Quizás más importante, los sabios en el linaje del Yoga y del Advaita Vedanta en los recientes años—incluyendo a Ramana Maharshi, Nisargadatta Maharaj, y Baba Hari Das—han mantenido el poder viviente de la iluminante presencia ante nuestros ojos como una indisputable realidad. Pero un paradigma claro y completo hasta recientemente ha eludido el conocimiento humano.
Por encima de todo, debe ser recordado que la realidad última trasciende la mente racional. Los conceptos nunca pueden alcanzar el Absoluto. Nuestro conocimiento conceptual del orden noumenal es como una escalera que, al haber sido escalada, debe ser dejada atrás, para poder realmente entrar en el Real Supremo. Es la adicción al Logos, la fascinación con la mente como un objeto, que es el obstáculo final hacia la Liberación. Esta tendencia por permanecer dentro del orden simbólico es responsable por la eventual petrificación y pérdida de potencia de todo camino espiritual.
Las religiones han tendido a desarrollar tanto los niveles esotéricos como exotéricos. El nivel externo, exotérico, tiende a volverse fosilizado como rituales, dogmas, jerarquías clericales y fundamentalismos de mente cerrada. Pero la mayoría de religiones han logrado mantener un centro esotérico que transmite por lo menos algo del conocimiento original que fue su razón de ser. Sin embargo, es una ley de la naturaleza humana que la pureza y la energía espiritual de las culturas tienda hacia la decadencia y el deterioro. El conocimiento de cómo elevar nuestro nivel de conciencia y madurez psicológica como especie ha sido presentemente eclipsado en el nivel macro-social. Esta es la principal causa de la presente crisis mundial que estamos enfrentando. No obstante, un nuevo renacimiento de la consciencia espiritual está aconteciendo, en el micro-nivel por todo el planeta. El resurgimiento de la sabiduría perdida del Sat Yoga es parte de esta revolución global espiritual.
Debido a la fragmentada y frágil condición de la estructura del ego humano en la actualidad, los acercamientos clásicos al Yoga generalmente no son exitosos. Por ejemplo, el acercamiento del Ashtanga (aquel que más se adhiere a las enseñanzas de Patanjali), las condiciones preliminares para iniciar el serio estudio del Yoga requiere la toma de votos para vivir de acuerdo a los principios éticos de la filosofía del Yoga (estos son referidos como Yamas y Niyamas). Pero la mayoría de las personas no son capaces ni están dispuestos a cumplir semejante compromiso antes de involucrarse en la actividad Yóguica. Esto ha resultado en una gradual corrupción de la enseñanza del Yoga, tales que, en muchas escuelas de Yoga, nuestra gran tradición espiritual ha sido degradada en no más que un método de ejercicio físico. Y una vez que las personas caen en la errónea suposición de que el Yoga es sobre el cuerpo físico, tienden a ignorar el verdadero trabajo interior para el que las asanas pretendían ser solo una preparación preliminar. No solo se minimiza la práctica central de la meditación, excepto como una manera de relajarse después del ejercicio de asanas, sino que el proceso completo de transformar la consciencia tiende a dejarse de lado. Esto deja a la mayoría de acercamientos yóguicos sujetos a la tendencia egoica de embellecer su cuerpo en lugar de centrarse en la trascendencia del ego, que es el original y más sagrado propósito del Yoga. Por el otro lado, algunos acercamientos al Yoga se centran solo en la meditación, y dejan por fuera las asanas y pranayamas. Esta vía también no es balanceada, y puede ser auto-vencedora porque si se permite que se deteriore la condición corporal, entonces nuestra condición mental también va a verse afectada negativamente. El cuerpo es nuestro vehículo sagrado, y debe ser tratado con honor y cuidado. Esto incluye prestarle atención a nuestra alimentación y estilo de vida y al entendimiento de los mensajes que recibimos a través de nuestros sueños nocturnos, al igual que a través de todos los eventos en este sueño despierto que llamamos existencia, la obra cósmica de Maya.
Nuestro acercamiento hacia el bienestar, la transformación interior y la Auto-realización a través del Sat Yoga no requiere recurrir a ningún sistema de creencia, ya sea teísta o ateísta, ni al dogma, ritos, rituales, cantos, u obediencia a un gurú. Valoramos la individuación, el reconocimiento y el estímulo de la diferenciación, y la des-territorialización general de la consciencia. También valoramos la auto-disciplina que resulta en la renunciación del narcisismo y el egocentrismo. Una comunidad sostenible solo puede ser edificada sobre la base del inter-ser, la consciencia transegoica, la no-agresividad, y la mutualidad en todas las interacciones. Nuestra intención es construir tal comunidad de seres dedicados a la perpetua transformación, funcionando en armonía para el propósito de la alegría y la liberación de uno y de todos.
Esencial a la práctica del Sat Yoga es la dimensión conocida como Karma Yoga, que significa acción sin-ego para el beneficio de todos los seres. Alcanzar la realización interior de nuestra Verdadera Naturaleza para que podamos actuar libres de ego, alegremente, y sabiamente es el propósito central del Sat Yoga. Mantener la salud, la flexibilidad, la fortaleza, y el balance del organismo físico, mantener e incrementar el flujo del prana, son todas importantes en nuestro acercamiento para llevar la vida con mayor satisfacción posible, pero no son primordiales. Como está escrito, “buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas se os darán por añadidura.” La paz interior y la iluminación pueden ser alcanzadas y sostenidas aun si el cuerpo físico no se encuentra saludable. La consciencia de Dios es nuestro derecho de nacimiento en este y en todo momento, a pesar de la condición física. Es la capacidad milagrosa de nuestra naturaleza divina la cual una vez activada dentro de nosotros, la curación del físico puede con frecuencia seguirle, aunque la medicina convencional no pueda comprender como sucede.
El Acercamiento Sat Yoga hacia la Curación y la Auto-Realización ha formulado un único, y holístico sistema de mantenimiento y recuperación de la salud y el bienestar, como parte del más elevado proceso de alcanzar la iluminación interior y la liberación de los velos del ego. El programa del “Bienestar de los 7-Cuerpos” implica el reconocimiento de que no solo tenemos un cuerpo, el organismo físico, como la medicina moderna acierta, sino más bien, cada uno tiene siete cuerpos. Estos siete deben de estar alineados todos armoniosamente para que se manifieste el poder absoluto de la salud y la curación.
Aún más allá adentro del organismo material y sus procesos fisiológicos y químicos yace el cuerpo pránico, el campo de fuerzas bioeléctricas. Este cuerpo ha sido el sujeto de mucho de lo que ahora se conoce como la medicina alternativa, tal como la acupuntura, el chi kung, y otros tradicionales acercamientos medicinales del Oriente. El prana, o el chi, pueden considerarse la energía vital que anima al cuerpo. Si esta energía es bloqueada, deficiente, o caótica, los resultados se presentarán como síntomas en el organismo físico.
El tercer cuerpo es el cuerpo mental/emocional. La mayoría de los niveles de la mente humana yacen debajo del umbral de la consciencia. Si existen patrones de pensamiento patológicos, o afecto traumatizado, reprimido en el inconsciente, estos pueden ser la fuente de enfermedades psicosomáticas, y perturbarán a los dos cuerpos mencionados anteriormente.
Más allá del cuerpo mental yace el cuerpo arquetípico de la sabiduría. Si la capa mental es cortada de la capa arquetípica, entonces eso se manifestará como una falta de profundidad, claridad, y capacidad para comprender, también como una indiferencia intelectual y un sentido de futilidad.
Más allá de eso encontramos el cuerpo de luz. Si el cuerpo mental y el físico no son capaces de recibir y absorber la jubilosa luminiscencia de este cuerpo superior, el desarrollo de la capacidad para amar será atrofiada y la agresividad y la envidia dominarán la personalidad.
Adicionalmente, tenemos un cuerpo kármico, que representa las energías psíquicas acarreadas de vidas pasadas, que constituirán una presión hacia la manifestación de viejos patrones de pensamiento y experiencia que generalmente no tienen cabida en la lógica de nuestra actual existencia. A no ser de que las maliciosas fuerzas del pasado puedan ser re-canalizadas y puestas bajo la estructura comandante de la presente consciencia-identidad, al igual pueden causar estragos en nuestra vida.
Finalmente, todos somos parte del singular gran cuerpo que es el universo. Si podemos realizar nuestra unidad con la totalidad, y vencer el error de la egocentricidad, entonces el poder ilimitado de sanación que sustenta al universo mismo vuelve a disponerse para fluir sin impedimentos a través nosotros.
Las preferencias gustosas y sus añadidos impulsos e inhibiciones actúan como significantes primarios que vinculan al cuerpo mental con la sutil energía pránica y las expresiones sintomáticas del organismo físico. Los doshas se refieren al equilibrio (o desequilibrio) entre esos impulsos, inhibiciones, y complejos infantiles reprimidos y fijados en el estrato inconsciente de la mente. La teoría Lacaniana de como el inconsciente está estructurado como un lenguaje se acopla bien con la teoría ayurvédica de los doshas, una vez que reconocemos la importancia de las cargas hedónicas relacionadas con el gusto y cómo funcionan (en conjunción con el olfato, la mirada, la voz, la cinestesia, y la presencia/ausencia maternal) como significantes primitivos existenciales.
Un acercamiento (si no el camino real de Freud, es en algunos casos un camino alterno más directo ante los mecanismos de defensa egoica) para colapsar la infraestructura de los síntomas patológicos, por lo tanto, se establece por medio del cambio deliberado de significantes de gusto como parte de un mayor contexto de tratamiento que involucra todos los siete cuerpos. Este acercamiento revolucionario al ayurveda se separa de la tradicional tipificación (“¿cuál dosha es usted?”) que limita al ayurveda convencional de alcanzar una adecuada comprensión conceptual sobre la complejidad humana. Nosotros reconocemos, por ejemplo, que el organismo físico puede manifestar una serie de características de doshas, mientras que el cuerpo mental revela un perfil muy diferente.
Tratando los dos niveles concurrentemente, pero independientemente, se puede proseguir con un plan de tratamiento mucho más poderoso. El análisis de los sueños revela el candado-dosha en el sector subconsciente que debe desencadenarse para poder tener acceso al subyacente plano de la constitución física. La constitución no es genética, sino compuesta de formaciones mentales incluyendo las decisiones realizadas en precedentes encarnaciones al igual que en las inmediatas fases intrauterina e intercorporal de la trayectoria samsárica. La visualización guiada, la regresión perinatal y de vidas pasadas, como también intervenciones yóguicas y nutritivas pueden ser todas combinadas en esta metodología.
Originalmente, los Yoguis desarrollaron las asanas y pranayamas como prácticas preliminares de la dinámica meditación-en-movimiento y por medio de una conciencia elevada de la respiración y del flujo pránico, conduciendo a los procesos meditativos más profundos en los que “el cuerpo y la mente caen por completo” (para usar la pertinente frase del gran maestro Zen Dogen), produciendo estados de consciencia elevados que eventualmente florecen en la realización última de unidad con el Absoluto, referido como el estado de nirvikalpa samadhi.
Sin embargo, a través del tiempo, las asanas y pranayamas—y todavía, para algunos, solamente las asanas, se convirtieron para ciertos practicantes en un fin por sí solas, des-enfatizando los procesos más avanzados de concentración y meditación, y dejando completamente por fuera los elementos éticos y devocionales del Sat Yoga. Empezaron a llamar a este nuevo acercamiento centrado en las prácticas físicas Hatha Yoga. Más recientemente, este acercamiento del Hatha Yoga se ha vuelto cada vez más severo, y nuevos estilos han emergido que hacen que la práctica sea más un ejercicio aeróbico y menos una práctica meditativa.
Nuestro acercamiento difiere la práctica de asanas y pranayamas hasta que la conciencia haya sido estabilizada en el punto viveka, más allá del control de las inferiores agencias egoicas. Esto mantiene la práctica libre de distorsión en las distracciones egoicas del más profundo trabajo interior.
Las asanas y pranayamas son maneras de trabajar con la energía. El Sat Yoga distingue nueve distintos tipos de energías operando dentro de marcos entretejidos que crean un intrincado mecanismo de retroalimentación. Las energías con las que gradualmente nos sensibilizamos incluyen: el espectro de energías fisicoquímicas, el kundalini shakti, los vórtices de chakras, la energía arquetípica, el campo energético del Atman, la energía kármica, y las más sutiles pero poderosas energías del Brahman, el Absoluto. Las interacciones entre estas fuerzas son responsables por la complejidad de la existencia humana y la dificultad en alcanzar un sentido de unidad y quietud interior.
El Acercamiento del Sat Yoga retorna las asanas y pranayamas a su lugar adecuado en el mayor contexto del total desarrollo biopsicoespiritual. Es cierto que las asanas tienen maravillosos efectos positivos en nuestra salud, fortaleza, balance, y flexibilidad corporal. Pero en primer lugar, empleamos la práctica de asanas para lo que el profesor de auto-desarrollo Ruso G.I. Gurdjieff llama “auto-recordarse.” Debe resaltarse que el concepto del auto-recordarse involucra el auto-olvidarse. Cuando el ser-ego es olvidado, el Ser Real emerge, y entramos en un estado de flujo.
Las asanas y pranayamas proveen oportunidades para calmarnos, centrarnos, volviéndonos más profundamente conscientes de nuestra existencia orgánica, nuestros diversos marcos energéticos, y más presentes en nuestra naturaleza esencial como una consciencia luminosa y amorosa. Así que nuestra práctica de asanas es más lenta que otros estilos, más suave, más interiorizada. Es mucho más como la práctica del chi kung, que originalmente se desarrolló del antiguo acercamiento del Sat Yoga a las asanas, una vez que fue traído de la antigua India a la China. Combinamos los movimientos más suaves gradualmente con los que requieren mayor movimiento y flexibilidad—siempre manteniendo la concentración en la danza de la presencia y el gozo interior que son nuestra meta por resucitar. Los pranayamas actúan para silenciar el parloteo interior y aumentar el flujo del prana a través de los órganos, aumentando el sentido de bienestar, de realización, y de seguridad interior, y así permite que la mente se deshaga de su tendencia por preocuparse, buscar, agarrar, y temer. Al disiparse la desarmonía vibracional conocida como ansiedad, nuestro estado natural de paz, claridad, y amor (libre de deseo y miedo) re-emerge.
El amor, en su sentido verdadero, es la realización de la nodualidad. Es el estado de unicidad, no solo con uno u otros dos seres limitados, sino con el Ser infinito. Ser, la esencia de todo lo que es, llega a ser reconocida como mucho más profunda que fuerzas materiales moviéndose a ciegas, la actual dominante actitud científica. Más bien, uno realiza que la Naturaleza manifiesta la inteligencia más allá de nuestra propia consciencia humana. Cuando uno comienza a meditar profundamente en esta Inteligencia Suprema, uno descubre que esta yace adentro como afuera de nuestras dimensiones físicas y mentales. Entre más profundo uno se centre en la Fuente de la mente, la energía, y la materia, más uno realiza el Amor que florece en nuestro corazón cuando el estado de unicidad con la Fuente es descubierto. El amor incomparable que es la consciencia-de-Dios es la clave para toda curación y liberación. Cuando el amor y la sabiduría, la luz y la consciencia pura son unidas en el corazón, la esencia de nuestro Ser emerge como un gozo eterno.
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El fundador y director de investigación del Instituto Sat Yoga escribe bajo el nombre espiritual Shunyamurti (Robert Shubow, Ph.D.). Su interés en el Yoga comenzó a muy temprana edad, tomando votos yóguicos y siguiendo una estricta disciplina y entrenamiento en la India y otros lugares. También recibió entrenamiento y certificación shamánica en la hipnoterapia clínica. Obtuvo un título de bachiller en filosofía, un título en derecho, un doctorado en psicología, y realizó extensos trabajos de postgrado en psicoanálisis y análisis Jungiano. Mantuvo una prometedora práctica privada de curación en California por más de veinte años antes de venir a Costa Rica para fundar el Instituto Sat Yoga, acompañado por su esposa Natasha (Radha). También ha enseñado e impartido seminarios en muchas partes del mundo.